domingo, 12 de febrero de 2012

Las Clases de Ajedrez


















La utilidad pedagógica y terapéutica del ajedrez es tan clara que el Parlamento Europeo debate la conveniencia de aumentar el número de colegios de la UE que ya imparten como asignatura o actividad extraescolar.

Sea cual se la edad del niño el ajedrez puede mejorar su concentración, paciencia y persistencia; y puede ayudarle a desarrollar el sentido de la creatividad, la intuición, la memoria y las competencias tanto analíticas como de toma de decisiones; el ajedrez enseña asimismo determinación, motivación y deportividad.

jueves, 9 de febrero de 2012

Consejos para proteger a los niños de la ola de frío


Consejos para proteger a los niños de la ola de frío:


La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) anuncia que habrá hasta el domingo temperaturas de hasta nueve grados bajo cero en península y Baleares, sumado a rachas de viento que aumentan la sensación de frío. Con este panorama gélido, debemos tener en cuenta algunos consejos para proteger a los niños de la ola frío.

Los niños pequeños son un grupo especialmente vulnerable a las bajas temperaturas. Su sistema inmunológico es más débil y son proclives a contraer fácilmente enfermedades como catarros, constipados, gripes, enfermedades bronquiales como la bronquiolitis, o más graves como la neumonía.

Por supuesto, ante la ola de frío siberiano lo primero que hay que hacer es evitar que el bebé o el niño salga a la calle a las horas de máximo frío si no es necesario.

En caso de que tenga que hacerlo debemos abrigarlo muy bien. Esto no significa dejarlo como un muñeco de nieve sin posibilidad de movimiento, sino de elegir cuidadosamente la ropa. No es bueno que sude, por lo que es preferible colocarle ropa a modo de capas que luego pueda quitarse cuando esté dentro de sitios con calefacción.

Gorro, guantes y bufanda, imprescindibles, así como capuchas o verdugos para protegerles del viento, especialmente del viento en los oídos. En cuanto al gorro, preferiblemente de algodón, para que no pique, y los guantes, para bebés pequeñitos mejor tipo mitones.

En el carrito el bebé suele ir cobijado gracias a accesorios como mantas, sacos, cubrepiés y las capotas que protegen del viento. Otra opción, en este caso para llevar al bebé en brazos o con un portabebé, son los abrigos dobles para mamá y bebé, todo en uno.

La alimentación también es importante para aumentar las defensas en el invierno. Se recomienda incrementar las raciones de verduras y frutas en la dieta de los pequeños, especialmente de los cítricos ricos en vitaminas A y C como la naranja y la mandarina.

No darles bebidas frías, ofrecerle en cambio caldos y bebidas calientes o agua y zumos naturales a temperatura ambiente.

En la medida de lo posible, debemos evitar exponer al niño a cambios bruscos de temperatura y evitar sitios cerrados demasiado concurridos o contaminados por humo.

Por último, para acabar con los consejos para proteger a los niños de la ola de frío, se recomienda mantener la casa templada a una temperatura aproximada de 21 grados y utilizar un humidificador para contrarrestar la sequedad ambiental.

Foto | Qole Pejorian en Flickr
En Bebés y más | Consejos para evitar enfermedades respiratorias en los niños
En Peques y más | Precaución para niños y ancianos ante la ola de frio siberiano en la península



Desarrollo del lenguaje en el niñ@: de cinco a seis años

Llegamos al final de nuestro repaso al desarrollo del lenguaje de los niños con la etapa que va de cinco a seis años.

En este período de tiempo podremos comprobar como, además de los aspectos orales del lenguaje, el niño poco a poco estará más preparado para iniciar una etapa que le introducirá en el mundo del lenguaje escrito: la lectura y la escritura.

El lenguaje expresivo y comprensivo de nuestro hijo se desarrolla a una velocidad muy grande, lo que le permitirá tener unas estrategias de comunicación oral altamente eficientes, de cara a querer contar algo a la gente que le rodea sobre su día a día.

Lenguaje expresivo

Nuestro hijo cuenta, durante esta etapa, con un lenguaje expresivo muy rico y elaborado gracias a la maduración articulatoria lograda durante todo este tiempo. La discriminación de los sonidos es cada vez más fina, y su repertorio de fonemas está casi completo. todos los sonidos que ha ido adquiriendo en etapas anteriores (/b/,/p/,/t/,/g/,/k/,/f/,/j/,/ch/,/m/,/n/,/ñ/,/l/,/d/,/r/,/z/, /s/ y las sílabas formadas por /consonante + l/) están perfectamente generalizados en su lenguaje espontáneo, y no le suponen ningún tipo de problema a la hora de articularlos.

Para finalizar este aprendizaje, el pequeño irá pronuniciando cada vez mejor el sonido /R/ (la “rr”) y los grupos consonánticos formados por /consonante + r/ (estos sinfones son los siguientes: pr, br, fr, tr, dr, cr y gr). No obstante, tenemos que tener en cuenta siempre que no todos los niños tienen la misma facilidad para realizar este sonido, ya que su articulación es muy precisa; si vemos en este tiempo que nuestro hijo no es capaz de articularlo, no hace falta que nos preocupemos (en principio), ya que puede adquirirlo un poco más tarde, entre los seis y los siete años. No obstante, ante cualquier duda, siempre es mejor acudir a un especialista que nos oriente.

Como he dicho anteriormente, el niño a esta edad ya tiene una maduración de los órganos que intervienen en la articulación de sonidos (boca, lengua, labios…) bastante avanzada, lo que le ayudará a no realizar ningún tipo de error articulatorio (sustituir unos fonemas por otros, invertir sílabas al hablar, omitir algún sonido…) y a ser capaz de pronunciar correctamente sílabas directas (consonante + vocal, por ejemplo: casa), sílabas inversas (vocal + consonante, por ejemplo árbol), sílabas trabadas (consonante + consonante + vocal, por ejemplo clavo) y sílabas mixtas (consonante + vocal + consonante, por ejemplo cansado).

Los aspectos que se iniciaban en la etapa anterior referentes a las propiedades metalingüísticas (es decir, ser consciente que las frases no son bloques y que se pueden modificar variando las palabras que las componen; del mismo modo, las palabras también se pueden modificar y dividir en sílabas y sonidos aislados), poco a poco se van consolidando.

Podemos comprobar como el pequeño puede identificar y nombrar la sílaba final de una palabras (lo que le dará la noción de rima, pudiendo inventar dos frases que rimen), y posteriormente en cualquier posición. También podrá omitir o añadir sílabas en una palabra, tanto al inicio, en el interior o al final de la palabra. Del mismo modo podrá encadenar palabras, ya que podrá identificar con mayor facilidad los fonemas de una palabra (bien al inicio de la palabra, en el interior o al final de la misma).

Sus enunciados cada vez son más complejos y aportan más información acerca de los hechos que nos quiere contar. Empieza a introducir oraciones subordinadas (éstas son oraciones que por sí sola no tiene sentido porque depende de otra oración principal, por ejemplo: “podremos ir al parque cuando deje de llover”). Además, tiene un amplio manejo de las distintas categorías gramaticales (verbos, adjetivos, adverbios…) que le será de gran ayuda para poder dar mensajes que harán que la persona que está escuchando entienda perfectamente a qué se está refiriendo.

Gracias a las distintas situaciones que nuestro hijo vivirá en su día a día, el número de palabras que irá adquiriendo se incrementará a una velocidad increíble. Y no sólo contará con un vocabulario muy amplio, sino que sabrá cuándo introducir cada palabra, ya que cuenta con una cohesión y una coherencia a la hora de hablar más sofisticada que durante la etapa pasada.

Para terminar este apartado, decir que el uso que hace nuestro hijo del lenguaje se hace cada vez más complejo: puede identificar y conocer los estados internos de la persona con la que estamos hablando más fácilmente, adaptando lo que va a contar a las circunstancias externas. Por otro lado, ya puede respetar perfectamente la toma de turno en la interacción con los demás, manteniendo el tema de conversación propuesto y respetando las reglas conversacionales entre iguales.

Lenguaje comprensivo

El lenguaje comprensivo también aumenta a la par que el expresivo, ya que podemos comprobar como es capaz de identificar un mayor número de acciones complejas en una imagen, o incluso de resolver adivinanzas rimadas sencillas (con o sin imágenes delante). Del mismo modo, puede encontrar varias semejanzas y diferencias entre dos elementosContestar a preguntas relacionadas con acciones de personas cercanas, contestar a preguntas relacionadas con acciones de profesiones conocidas o actividades sociales, o incluso llegar a identificar absurdos en textos cortos y sencillos.

Conclusión

Es importante decir que durante todo este tiempo, el niño poco a poco ha ido mostrando una actitud postural correcta que le facilita la emisión vocal y la instauración de un patrón respiratorio correcto, al igual que uno inspiratorio (hay que tomar siempre el aire por la nariz, para evitar problemas de salud en la garganta o incluso problemas de voz). Esto se traduce en una coordinación fonorrespiratoria correcta que permita hablar el mayor tiempo posible sin esfuerzo alguno, logrando emitir sonidos a diferentes intensidades y tonalidades, al igual que discriminar auditivamente distintas cualidades de la voz: intensidad, duración, tono, timbre…

Además, es a partir de los cinco años cuando la dentición temporal empieza a caerse y se inicia el proceso de dentición permanente. Debemos tener esto en cuenta ya que suele ocurrir que muchos niños cometen algunos errores del habla normales en esta etapa. El más común es el sigmatismo o dificultad para pronunciar la /s/. Por ello, se aconseja no tratar hasta que los nuevos dientes no son bastante grandes, ya que puede tratarse de un simple problema de evolución, que se supera de forma natural (recordad que si tenéis alguna duda acerca del desarrollo del lenguaje en vuestros/as hijos/as, podéis plantearla en nuestra sección Bebés y más Respuestas.)

El proceso de desarrollo del lenguaje es algo que no dura exactamente hasta los seis años, sino que se irá enriqueciendo durante toda la vida del niño; no obstante, si es verdad que es en esta edad cuando el lenguaje se asemeja más al de los adultos en lo que a complejidad y elaboración se refiere.

Y lo más bonito de todo es que nosotros, sus padres, le acompañaremos en este proceso y tomaremos un papel muy importante en él, ya que nosotros seremos sus modelos desde el primer momento y en los que él se fijará para lograr hablar como hablamos nosotros.

En bebés y más | Rotacismo: problemas para pronunciar la “r”, Teorías sobre la adquisición y desarrollo del lenguaje en el bebé: el interaccionismo, Qué pueden hacer los padres para ayudar a estimular el lenguaje

viernes, 3 de febrero de 2012

Cómo saber si nuestro hij@ es hiperactivo

¿Qué es el síndrome de vómitos cíclicos?


Un trastorno poco conocido que se calcula que afecta al dos por ciento de la población infantil es el síndrome de vómitos cíclicos.

Se caracteriza por episodios intensos de vómitos recurrentes e impredecibles sin causa aparente acompañados de náuseas, dolor abdominal y un fuerte decaimiento. Las crisis suelen aparecer por la noche o al amanecer y pueden durar desde varias horas a varios días (hasta 10), aunque la mayoría de ellos duran entre 3 y 7 días.

Generalmente, los primeros síntomas aparecen en niños de entre 3 y 7 años de edad, pero no se descarta que puedan aparecer también en la vida adulta.

En cuanto a la frecuencia, las crisis de vómitos pueden repetirse varias veces al mes o varias veces al año. En los intervalos entre uno y otro, el niño se encuentra saludable.

Síntomas del síndrome de vómitos cíclicos

Los episodios de vómitos son precedidos de arcadas forzadas y contracciones de la musculatura abdominal (de hasta 5 o 6 veces por hora). Se acompañan de náuseas, cansancio intenso y palidez. El niño puede dormir todo el día, cuando no está vomitando. El sueño es la única situación que le proporciona descanso y alivio. Se lo conoce como un estado de “coma consciente”.

El vómito suele ser bilioso y a veces contiene sangre, por irritación del esófago. También pueden presentarse otros síntomas como dolor abdominal, dolor de cabeza, mareos, saliveo, fiebre baja o diarrea.

Muchos niños se resisten a tragar alimentos (anorexia) y sienten una necesidad imperiosa de beber líquidos.

Se dice que son cíclicos porque los episodios tienen similitudes que suelen repetirse de la misma forma en cada individuo, respecto a la intensidad, factores que los desencadenan y duración.

Los factores que las desencadenan pueden ser situaciones de estrés (un viaje, una separación, cambio de colegio, etc.), cambios en las rutinas de vida, alergias alimentarias, infecciones, resfriados, gripe, o bien factores azarosos que nada tienen que ver con lo anterior.

Diagnóstico del síndrome (SVC)

Como os podéis imaginar, la enfermedad provoca gran angustia y sufrimiento tanto en el niño como en el resto de la familia.

Uno de los principales inconvenientes del síndrome de vómitos cíclicos es que es una enfermedad muy difícil de diagnosticar pues hay pocos casos y son muchas las enfermedades que pueden causar vómitos repetidos en los niños.

Al ser los síntomas muy semejantes al de otras alteraciones digestivas o metabólicas deben descartarse primero las demás patologías. Esto hace que se tarden años en diagnosticar la enfermedad retrasando así que se adopte el tratamiento más adecuado.

Aún no se ha conseguido establecer las causas que lo provocan, aunque algunas investigaciones apuntan que podría haber una relación con la migraña, con la que comparte ciertas características. Se cree que la alteración podría radicar en las vías nerviosas que conectan el hipotálamo y el estómago.

Tratamiento de la enfermedad

El riesgo de la enfermedad es que puede producir serios trastornos orgánicos como deshidratación y desbalance electrolítico.

Es muy importante crear un ambiente silencioso y oscuro para que el niño duerma tranquilo. Dado que en cada paciente, los factores que desencadenan las crisis son diferentes, es necesario minimizar al máximo cualquier situación que pueda provocar estrés en el niño. Se recomienda utilizar técnicas de manejo del estrés.

Se pueden emplear tratamientos para los síntomas que con frecuencia acompañan a los vómitos durante las crisis.

Durante los episodios, generalmente es necesaria la hospitalización del niño por la intensa deshidratación provocada por los vómitos. Se sigue un régimen de ayuno y se administran soluciones de reemplazo por vía intravenosa.

Es esencial para la familia contar con un médico de confianza que conozca bien al paciente y el tipo de enfermedad. Es una situación muy angustiosa por lo que el apoyo profesional es fundamental para el bienestar del niño y su familia.

También es muy importante contar con el apoyo de otras familias que hayan pasado por lo mismo. De crear una red de soporte para estas familias se ocupan organizaciones como la Asociación del
Síndrome de Vómitos Cíclicos.

El Síndrome de vómitos cíclicos es una de las conocidas como enfermedades raras pues afectan a un bajo porcentaje de la población, pero para quien lo sufre es un trastorno muy angustioso. Desde aquí, lo que podemos hacer para mejorar la calidad de vida de estos niños es darla a conocer. Una mayor difusión contribuirá a que se invierta en investigaciones para conseguir soluciones efectivas.

De Bebé y Más. Foto | Bossc@ y Liz Grace en Flickr
Más información | Asociación Española del Síndrome de Vómitos Cíclicos, cvsaonline.org
En Bebés y más | 28 de febrero: Día Mundial de las enfermedades raras

viernes, 27 de enero de 2012

Factores de riesgo de caries dental en la infancia

De Bebesymas
Son una temidas compañeras en la infancia pero también cuando crecemos. Las caries se desarrollan cuando los dientes se deterioran o se rompen: se forma un agujero que se hace en un diente y que, con el tiempo, puede hacerse más grande y profundo.

Las caries son causadas por la placa dental, una sustancia compuesta principalmente por gérmenes que hacen que los dientes se deterioren. Las bacterias de la boca fabrican ácidos, de modo que, cuando la placa se adhiere a los dientes, los ácidos pueden atacar la parte más superficial, el esmalte.

En ocasiones los ácidos se abren paso a través del esmalte dental, pasando a atacar y corroer las partes más internas del diente, que también se deteriorarán, y pudiendo provocar dolor.

Los tres factores principales implicados en la caries son las bacterias, los azúcares y la susceptibilidad de cada persona, mientras que los procedimientos más útiles que previenen la misma son el empleo de flúor, las medidas dietéticas, la higiene dental y el tratamiento de las lesiones activas.

Aunque todos los niños pueden padecer caries dental, existen grupos de riesgo que tienen mayor probabilidad de desarrollarla. Veamos cuáles son los factores de riesgo de caries dental en la infancia.

  • Hábitos alimentarios inadecuados: chupetes o tetinas endulzados; biberón endulzado para dormir; ingestión frecuente de azúcares y bebidas azucaradas.
  • Factores relacionados con la higiene dental: alteraciones morfológicas de la cavidad oral (malformaciones, uso de ortodoncias); deficiente higiene oral (mala higiene oral personal o de los padres y hermanos, minusvalías psíquicas importantes, por la dificultad de colaboración).
  • Factores relacionados con xerostomía (síndrome de la boca seca): Síndrome de Sjögren; displasia ectodérmica.
  • Enfermedades en las que hay alto riesgo en la manipulación dental: cardiopatías; inmunosupresión (inlcuido VIH); hemofilia y otros trastornos de coagulación.
  • Factores socioeconómicos: bajo nivel socioeconómico, sobre todo si se asocia a malos hábitos de higiene.
  • Otros: historia familiar de caries; caries activas, independientemente de la edad.

Es importante hacer revisiones periódicas a los niños para detectar las posibles caries y cuidar la salud bucodental desde que son bien pequeños, animándoles a lavarse los dientes y a llevar una alimentación sana.

Vía | Revista de Pediatría de Atención Primaria
Foto | michperu en Flickr-CC
En Bebés y más | Los zumos y refrescos: ácidos, azúcares y caries, Altas cifras de caries entre los niños españoles

viernes, 20 de enero de 2012

Desarrollo del lenguaje en el niño: de dos a tres años.

Seguimos repasando el desarrollo del lenguaje en el niño, el cual poco a poco se irá asemejando más al que empleamos nosotros en nuestro día a día.

Hasta ahora nuestro pequeño emitía frases de una sola palabra, iba ampliando su repertorio de sonidos, su capacidad de imitación le permitía repetir nuestras vocalizaciones o expresiones faciales, y su comprensión también se veía aumentada al poder discriminar mejor sonidos de su entorno.

Ahora, en la etapa que va desde los dos hasta los tres años, nuestro hijo seguirá enriqueciendo sus aptitudes lingüísticas. Veamos cómo lo hace.

Entre los 24 y los 30 meses

En lo referido a sonidos y vocabulario, es ahora cuando el pequeño comenzará a nombrar objetos concretos de su entorno siempre que quiera algo en concreto. Ya no nos dará pistas vagas sobre qué es lo que desea en ese momento. De este modo, será más fácil entenderle y evitar que se frustre ante la impotencia de que nadie le comprenda.

También es ahora cuando se refiere a sí mismo por el pronombre “yo”, además de emplear pronombres posesivos (“mío”). Será también capaz de hablar en plural añadiendo la “s” final a la palabra, aunque estas nuevas formulaciones no estarán siempre bien formuladas, ya que le costará (al principio) concordar correctamente género y número (“las perros”, “los casa”…)

Ahora que puede referirse a determinados objetos concretos, le resultará más fácil elaborar preguntas del tipo “¿qué es…?”, “¿dónde está…?”. Y esto tendrá importancia ya que será un paso previo a la realización de combinaciones de palabras más ricas en sus oraciones, notándose el uso de frases del tipo “Sujeto+Verbo” (“Nene come”) o “Sujeto+Adjetivo” (“Mamá guapa”…). Este tipo de combinaciones serán la base para la formación de construcciones del tipo “Sujeto+Verbo+Complemento” (“Nene come pan”).

Su repertorio de palabras expresivas también se va a ver incrementado notablemente, ya que a lo largo de este período de tiempo tendrá un repertorio de 300 palabras aproximadamente.

La capacidad de imitación verbal y gestual poco a poco va siendo más precisa, siendo ahora cuando nuestro hijo podrá repetir versos sencillos que escuche, podrá imitar modelos de acciones sencillas que vea en una imagen, podrá repetir modelos rítmicos sencillos o incluso, debido a que su capacidad de elaboración de frases está evolucionando, podrá imitar correctamente frases de hasta tres palabras.

Su comprensión continúa evolucionando al igual que el resto de sus capacidades lingüísticas, y se nota en que ahora es capaz de identificar acciones sencillas que están representadas en una imagen (ya hemos visto anteriormente que también será capaz de imitarlas) o de interpretar correctamente los significados de los sonidos que escucha (identificar cuando suena el teléfono, oye una ambulancia, un animal…).

También será ahora cuando comience a reconocer e identificar los nombres de las categorías familiares básicas (padre, madre, hermano…) y reconocer los nombres de la mayor parte de los objetos familiares y sus representaciones gráficas. Con respecto a él mismo, conocerá su propio nombre y apellidos.

La comunicación poco a poco va siendo más eficiente, pudiendo contar ahora algún acontecimiento reciente que le ocurriese, o responder a preguntas del tipo “¿qué es…?”, “¿qué hace…?”, “¿dónde está…?”, “¿de quién es…?” o “¿quién es…?”. En general, podemos apreciar como nuestro hijo dirige sus acciones a través del lenguaje, no sólo mediante monólogos mientras realiza una acción (aunque no estemos nosotros presentes para oírlo), sino explicando situaciones en las que usa principalmente nombres de cosas, acciones y personas. Además, dependiendo de la entonación de su voz, podrá otorgar a sus palabras un significado u otro, dependiendo de su estado interno.

Entre los 30 y los 36 meses

Aquí se inicia un período en el que el uso de los sonidos y el vocabulario empieza a ser cada vez más y más complejo; nuestro hijo comienza a usar distintos cuantificadores (todo, ninguno, mucho, poco…) y a hacer preguntas usando correctamente las partículas “cómo”, “cuándo”, “dónde” y “por qué”. Los verbos que emplea le sirven para describir lo que está haciendo o las acciones que ve representadas en su día a día.

Su repertorio de pronombres, preposiciones y demostrativos se encuentra en aumento, emplea el verbo “ir” más otro verbo en infinitivo para los diferentes tiempos (presente, pasado y futuro) y usa el gerundio para describr diferentes acciones (“Mamá está comiendo”), lo que nos hace ver que la competencia lingüística de nuestro hijo poco a poco es más elaborada.

Su lenguaje espontáneo cada vez cuenta con mayor número de artículos y plurales (los cuales cada vez emplea de forma más correcta). Además, usa (e imita) con frecuencia frases que cada vez van aumentando el número de elementos empleados, llegando en este momento a ser de hasta cuatro (“Papá no quiere pan”).

Con todo esto, vemos como su lenguaje expresivo se encuentra alrededor de unas 1.000 palabras, incluyendo además un amplio repertorio de fonemas en adquisición, como son los sonidos /b/,/p/,/t/,/g/,/k/,/f/,/j/,/ch/,/m/,/n/,/ñ/ y /l/.

En relación con este aumento de los sonidos y del vocabulario del niño, la comprensión también evoluciona, haciendo que el niño comprenda oraciones largas y cada vez más complejas, así como el porqué y el cómo de las cosas. Si le solicitamos algo, es capaz de comprenderlo mejor, aún si aumentamos el número de objetos o de las acciones a realizar. Por ejemplo: “coge el vaso y los cubiertos”, “recoge y guarda la ropa”, “recoge los juguetes y ponte el abrigo”, etc.

La comprensión de aspectos temporales (noche, mañana…), espaciales (encima, debajo, delante, detrás…) y de diversos adjetivos comunes, dotan al pequeño de una capacidad comprensiva cada vez más grande. Además, un aspecto curioso de esta etapa es que el niño es capaz de identificar sus errores lingüísticos y de corregirlos mediante ensayo y error, algo que hasta ahora no era capaz de hacer.

Finalmente, observamos como su capacidad de comunicación le permite emplear verbos para describir lo que está haciendo o lo que ve en unas imágenes, así como describir lo que ha hecho utilizando frases, como hemos dicho anteriormente, de hasta cuatro elementos.

Pero lo más importante es que nuestro hijo va comprendiendo que es capaz de dirigir su acción a través del lenguaje, o lo que es lo mismo, ha descubierto la función reguladora del lenguaje.

Conclusión

El desarrollo del lenguaje en el niño entre los dos y los tres años es la antesala a un momento en el que tanto los sonidos, como las reglas gramaticales y las reglas sociales experimentarán un cambio muy grande hacia un lenguaje cada vez más complejo y elaborado que nuestro pequeño deberá ir adoptando según las exigencias del entorno.

Foto | thelesleyshow en Flickr
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