Hablaba
ayer de que es posible y sin comprar juguetes ni artilugios costosos
ofrecer a nuestros bebés la necesaria y natural estimulación necesaria
para favorecer su desarrollo en todas las facetas cognitivas,
sensoriales y motrices. Ayer os hablé de
la estimulación musical y hoy hablaré de la
estimulación táctil.
Tocar
es natural en el niño. Tocar con las manos y también con la boca, su
primer órgano tactil. Lo que debemos hacer es proporcionales muchas
experiencias variadas, naturales y placenteras, teniendo siempre, por
supuesto, la seguridad presente.
Os ofrezco algunas ideas para ofrecer al niño
estimulación táctil y sensorial en el hogar y la vida cotidiana.
Estimulación sensorial táctil
No es necesario ofrecer a los niños cajas de texturas o formas para
estimular el aspecto táctil. El mundo está repleto de cosas que tocar y, con un poco de atención, serán seguras para ellos.
La clave es
dejar que los niños nos acompañen en nuestra actividad diaria
y darles objetos que manipular. Meterlos en la cuna, el cochecito o el
parque limitará mucho sus experiencias y, aunque podamos usar estos
objetos de forma puntual, la mejor manera de estimular a nuestro hijo es
dejarlo compartir nuestras vivencias y nuestros movimientos.
Tanto
para el bebé que va en brazos o en un portabebé, como con los niños
pequeños, lo mejor es que estén con nosotros todo el rato. De hecho,
cuando son pequeños, hasta nos acompañan gustosamente al baño.
Donde
quiera que estemos habrá cosas que pueden tocar, manipular, tirar y
meterse en la boca, siempre, repito, teniendo en cuenta que lo primero
es la seguridad. No pueden ser objetos cortantes, con filos, ni que se
rompan en trozos que puedan ingerir, ni que sean venenosos. Por
supuesto, quedan vedados los aparatos eléctricos o frágiles.
A
los niños les encanta sacar cosas de los cajones, sea ropa, cazuelas,
cucharones o toallas, aunque los desparramen habrán experimentado sus
texturas, formas, colores y hasta olores. Los rollos de papel higiénico,
los coleteros y otros objetos de cuidado personal son muy interesantes.
La cocina, ese gran laboratorio
En la cocina pueden
acompañarnos también siempre que tengamos la precaución de que no puedan
tocar nada caliente, ni eléctrico ni cortante. Les podemos dar
alimentos con los que jugar: una manzana, una hoja de col o de lechuga,
una zanahoria. Y, por supuesto, sartenes, cucharas, cucharones, cazuelas
y tapas son fascinantes para ellos.
Los más mayorcitos podrán
hacer matemáticas a la vez que se estimula el aspecto táctil y la
psicomotricidad fina ayudándo a clasificar verduras o jugando con
legumbres de diferente tipo.
La harina, el azúcar y la sal son
estupendos recursos que ofrecerles y además, combinarnos haciendo masas
que puedan ellos toquetear. Las hierbas secas y las especias añaden
sabor y olor a la experiencia y pueden mezclarlas jugando con ellas.
Y
por supuesto, deberíamos dejarles tocar la comida con las manos y hasta
embadurnarse con ella. Lo necesitan para conocer todos sus aspectos.
La naturaleza está llena de estímulos
También deberíamos favorecer
la experimentación táctil con objetos y espacios naturales y permitir que los niños se manchen y toquen libremente agua, barro, arena, tierra, hojas, hierba, los troncos de los árboles.
Podemos,
incluso, considerar necesario ofrecerles nuevas experiencias táctiles y
sensoriales en espacios naturales. Ir al bosque, a la montaña, a la
nieve y a la playa es importante para ellos y es muy enriquecedor. Nada
como el viento en el pelo o la lluvia en la cara para descubrir nuevas
sensaciones.
Por supuesto, que se revuelquen en el césped o
caminen con los pies desnudos es una experiencia casi diría que vital,
tanto como lo es el que
se ensucien sin que estemos todo el rato limpiándolos o prohibiéndoselo.
La piel
No puedo, lógicamente, dejar de mencionar la importancia que tiene
el tocar la piel en los estímulos táctiles. Acariciar, abrazar, besar, y
dar masajes
son fundamentales para el desarrollo integral del niño. No solo van a
favorecer el vínculo afectivo sino que van a ayudarle a comenzar a
reconocer su propio cuerpo y sus sensaciones.
La importancia del tacto
La
estimulación táctil favorece su desarrollo de la motricidad fina, les
permite descubrir texturas y formas, comenzar entender las leyes
físicas, sentir temperaturas, durezas y flexibilidades, reconocer
objetos y realizar categorías mentales.
Además, podemos completar
sus experiencias con juegos hechos con cosas caseras y sencillas. Os
hablaré más adelante de como preparar algunos juegos estimulantes que
abarcarán todas las facetas de su desarrollo.
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