miércoles, 22 de febrero de 2012

Qué hacer si insultan a tu hij@






















A todos nos ha pasado, alguna vez, encontrarnos con personas que nos agreden verbalmente a veces sin razón alguna. Pero, si hablamos de esto referido a nuestros hijos cuando reciben un insulto la cuestión es compleja y es importante ayudarles a afrontarla.

Una cosa es que, en un enfado o en un momento de tensión, un amiguito les diga una palabra grosera. No hay que minimizar el insulto pero si acudir al adulto de referencia del niño para comentar el problema para que pueda enseñarle a solucionar sus conflictos de otra manera.

Pero hay situaciones más delicadas, aquellas que más que por un enfado momentáneo, se producen por un rechazo claro por razones como el aspecto físico, la raza o cualquier otra característica de nuestro hijo. Cuando los niños sufren este tipo de violencia verbal, aunque sea una sola vez, nuestra actitud será importantísima para que puedan superar el daño que han recibido.

Lo primero, hay que demostrar con el ejemplo y explicarles que ante un insulto insultar no es solución. No quiere decir que deban quedarse inmutables ante la agresión verbal, pueden responder claramente indicando que no les gusta que se les hable de ese modo y, si la actuación persiste, deben pedir ayuda al adulto cuidador y alejarse del agresor. Yo no soy partidaria de obligar a los niños a seguir como si no pasara nada o a “hacerse amigos” de quien les hace daño de forma consciente.

Si el otro niño les rechaza violentamente y les insulta sea por su aspecto físico, su color de piel, su manera de expresarse o su entorno, debemos legitimar los sentimientos negativos de nuestro hijo, no minimizar el que se sientan mal por haber sido insultados.

No hay que “quitar hierro” al asunto, sino hacerles entender que tienen todo el derecho a no querer que se les agreda, a poner límites claros y a exigir respeto, y también, a sentirse tristes y enfadados por una agresión inmotivada y, a veces, cruel. Luego, por supuesto, hay que buscar soluciones y tratar de encauzar la relación con el otro niño si es alguien a quien se vean obligados a tratar habitualmente, pero nunca quitando importancia a un hecho dañino, que, para un niño es tan seria como si fuera un adulto el que la recibe.

Si insultan a tu hijo lo que más va a necesitar es que le aseguremos que el otro ha actuado mal, que no merece ser agredido y que tiene derecho a sentirse mal por ello.

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