miércoles, 19 de noviembre de 2008

Habilidades para Padres

Un programa de intervención diseñado en la Universidad de León proporciona a los padres habilidades para
la prevención de problemas de conducta en la infancia

En esta experiencia se recoge un programa de intervención dirigido a los padres con objeto de proporcionarles habilidades del manejo conductual de contingencias para que su hijo/a realice por sí mismo las actividades que le correspondan.

La experiencia finaliza con unas breves orientaciones
dirigidas a los padres, las cuales pueden ayudar a prevenir la aparición de los problemas de conducta desde la infancia.

Los padres deben adquirir habilidades del manejo conductual de contingencias para que su hijo/a realice por sí mismo las actividades que le correspondan.
Para poder ayudar a los hijos a cambiar sus conductas problemáticas será necesario que los padres conozcan cómo se aprenden cada una de tales conductas y, a partir de entonces, los padres estarán en condiciones de hacer todo lo posible para que los hijos desaprendan la conducta problemática y aprendan otras más positivas y adecuadas según lo deseable para cada edad y circunstancia particular del niño.
La meta de estos programas del manejo de la conducta es la de proporcionar a los padres herramientas que les permitan ayudar a los padres a ayudar a sus niños para que ellos desarrollen la conducta y la clase de comportamiento que lo pueda ayudar a llevarse mejor en este mundo. Como los padres juegan el papel más importante en el desarrollo del niño, la meta del entrenamiento del manejo de la conducta es el de ayudar a los padres a convertirse en los maestros principales en el desarrollo de la conducta apropiada. Por ejemplo, el niño puede estar teniendo dificultad en aprender el entrenamiento de necesidades del baño, o puede ser que el rehúse obedecer a lo pedido por los padres.
La intervención se desarrollará, por consiguiente, sobre:

-Lo que ocurre antes y después de la conducta. Se tiende a realizar aquello que resulta agradable y gratificante, y se tiende a apartarse o desterrar aquello que produce malestar. La relación de contingencia entre lo que hace y la gratificación que recibe el niño, hace que una conducta aumenta o disminuya la probabilidad de aparición de dicha conducta. El proceso de aprendizaje del comportamiento es mucho más complejo e intervienen otras variables y aspectos tales como: la interpretación que hace el niño de los sucesos, los premios y los castigos, las circunstancias... La conducta esta en función de las consecuencias que obtiene el niño. Si el niño obtiene consecuencias agradables para él después de realizar una determinada conducta indudablemente estará ”aprendiendo” y adquiriendo habilidad para ello.

- Reforzadores de la conducta. Los reforzadores son todas aquellas cosas, conductas, situaciones que hacen que el niño o niña se comporte de determinada manera para conseguir un resultado concreto. Un reforzador es, en cierto modo, una recompensa, una gratificación y si se aplica o administra al niño fortalece/aumenta la conducta antecedente.
Los reforzados pueden ser materiales, para que sea efectivo, es necesario que el niño lo valore y no esté saciado de él, y sociales (atención, alabanza, sonrisas, salir a jugar, ir de excursión...), los cuales deben asociarse con conductas que son adecuadas y aconsejables.
Es muy importante que se refuerce por pequeños pasos. No deberíamos esperar a que el niño logre todo un comportamiento general adecuado para reforzarlo.

Programa de entrenamiento

El programa propuesto sigue una orientación cognitivo–conductual que pretende informar y dotar a los padres de estrategias y habilidades específicas para facilitar la no siempre fácil tarea de educar a sus hijos y afrontar exitosamente las dificultades que surgen en el proceso educativo.
La intervención con los padres se lleva a cabo en 3 fases, que consisten en lo siguiente:

Observar y registrar lo que hace el niño antes de aplicar el programa (Línea-base)
Fase 1. Definir y especificación de conductas.
Fase 2. Adquisición de Habilidades para registrar la conducta inadecuada, con el fin de que identifiquen cuando esta decreciendo o incrementando.
Fase 3. Definición de los tipos de reforzadores.
Fase 4. Manejo de estrategias para incrementar y decrementar conductas, por medio de la explicación, descripción y uso de técnicas de modelamiento, moldeamiento y contratos de contingencia, economía de fichas, extinción, tiempo fuera y reforzamiento de conductas incompatibles.

Tras la aplicación del programa se ha de comparar las modificaciones ocurridas con los registros de la línea-base.
Cada una de las fases se estructurará con los siguientes elementos: explicación; discusión demostración (con modelamiento, moldeamiento y juego de roles), y realización de la actividad específica para cada fase.
Tras el entrenamiento de los padres en las estrategias adecuadas, se procederá a la aplicación del programa, en la que diferenciamos las siguientes etapas:

-Evaluación inicial. Al comienzo del programa realizaremos una evaluación cualitativa centrada en el registro de conductas infantiles y paternas a reforzar, modificar y extinguir para obtener una línea base sobre la que comenzar a trabajar.
-Fase de Tratamiento. La fase de tratamiento consiste en 12 sesiones eminentemente prácticas, en las que se combinan diferentes técnicas. Cada sesión se estructuraba en tres partes:
En una primera parte de la sesión, se revisan y discuten los problemas, éxitos etc. que han generado las aplicaciones llevadas a cabo por los padres durante la semana precedente. Después de esto, se lleva a cabo una breve explicación teórica de los contenidos a desarrollar en esa sesión.
En una segunda parte, a través de ejemplos, role-playing, se desarrolla un coloquio en el que los padres preguntan, discuten entre sí y con el terapeuta acerca de lo aprendido.
Al finalizar cada sesión de entrenamiento el terapeuta hace entrega a los padres de un resumen de los contenidos abordados y de tareas para casa que han de cumplimentar en la siguiente sesión.
Estas doce sesiones de tratamiento las podemos dividir en cinco módulos como seguidamente comentamos:

-Módulo 1: Técnicas de relajación. En este módulo se pretende informar sobre las técnicas de relajación y su puesta en práctica. Con el fin de que los padres sean capaces de apreciar los beneficios de practicar la relajación y poder enseñar a relajar a su hijo, se les entrena en la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson.
-Módulo 2: Técnicas conductuales. Lo más importante de este programa consiste en la evaluación conductual que se realiza desde el inicio, es decir en evaluar los antecedentes y consecuentes de la conducta, para su posterior modificación.
-Módulo 3: Entrenamiento en habilidades sociales. Se pretende que los padres sean capaces de enseñar a su hijo a identificar los tres estilos de comunicación: agresivo (monstruo), asertivo (yo), pasivo (ratón). Además, se trabajan habilidades sociales básicas como: Saludar y escuchar, dar y recibir cumplidos, afrontar conflictos o pedir favores.
-Módulo 4: Entrenamiento en solución de problemas. Con este módulo se pretende mostrar algunas de las formas más adecuadas de responder ante algunos de los problemas y dificultades de la vida cotidiana tanto de la experiencia de los adultos como de los niños.
-Módulo 5: Incremento de la autoestima y de la autonomía. Este módulo se trabajará de forma transversal a lo largo de todo el programa. Su finalidad es mejorar la autoestima del niño, es decir, que los padres sean capaces de ayudar a su hijo a que se autobserve y verbalize cualidades positivas así como fomentar su autonomía.

Evaluación final

Con el fin de conocer los resultados obtenidos tras la implantación del programa, en la última sesión, se pedirá a los padres que contesten a un cuestionario de valoración general del programa. Se evaluaran los siguientes aspectos; metodología, recursos materiales, organización del curso, recursos humanos.
Se evaluarán los logros obtenidos tras la aplicación del programa, comparando los resultados finales con los resultados obtenidos en la evaluación inicial.

Normas básicas para la prevención de problemas de conducta infantil
Entre las normas básicas que pueden ayudar a prevenir problemas de conducta destacamos las siguientes habilidades:
-
La empatía
-
La expresión y comprensión de los sentimientos
-
El control de nuestro genio
-
La independencia
-
La capacidad de adaptación
-
La simpatía
-
La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal
-
La persistencia
-
La cordialidad
-
El respeto

Esperanza Bausela Herrera
Área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación (M.I.D.E.)
y Área de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (P.E.T.R.A.)
de la Universidad de León

Publicado en ACES