miércoles, 19 de noviembre de 2008

Reflexiones en torno a la empatía


Hay dos aspectos que deben tenerse en cuenta cuando se dialoga con los hijos/alumnos: uno, entender lo que la persona dice. Otro, comprender lo que quiere decir. Esto, sobre todo cuando la persona tiene algún problema personal.

El primer paso, es oír lo que alguien nos cuenta, actividad que se realiza a nivel intelectual: desciframos el significado de la palabras: captamos lo que dice.

El segundo paso, es escuchar; es decir, no sólo prestar atención a lo que se dice, sino captar la intención a nivel de sentimientos. No es lo que se dice sino lo que se quiere decir.

Oír es conocer y entender las ideas y expresiones del interlocutor; escuchar es adentrarse en los sentimientos.

Un alumno en clase o un hijo en una reunión familiar que se prolonga indebidamente, pregunta qué hora es; hemos oído su pregunta y se le contesta que las 12... Es probable que no quede tranquilo ni satisfecho con la respuesta. En realidad, ?cuál es la intención de la pregunta? Hemos contestado llanamente a una pregunta pero no a un requerimiento ni a una intención. Hemos oído pero no escuchado. La persona que sabe escuchar, ante una inquietud como ésta, procurará descubrir los motivos de tal pregunta. Irá por un camino diferente al de la respuesta directa. Podrá pensar que el muchacho tiene una preocupación e indagará de ésta u otra manera: "temes que la reunión se prolongue más de lo debido". Casi con seguridad el muchacho responderá desde su sentimiento de temor: "es que si la reunión se alarga no llegaré a tiempo a la cita con mis amigos". Es muy probable que la persona se sienta comprendida y se inicie el diálogo.

Esto es lo que se llama empatía o actitud empática; es decir, comunicación a nivel emocional, a nivel de sentimientos. Es comunicación enriquecedora, esclarecedora y formadora. Se cae en la cuenta de los sentimientos subyacentes a preguntas o requerimientos conscientes. Es una invitación a la reflexión y exteriorización de los sentimientos. Una persona dotada de empatía es una auténtico formador.

Voy a hacer algunas sugerencias y dar algunas directrices referentes a la empatía(actitud que implica saber escuchar) que sirvan de reflexión a padres y educadores.

En primer lugar, la empatía supone y requiere que se considere al otro como igual, no respecto a los conocimientos, inteligencia, experiencia sino en cuanto a los sentimientos que todos tenemos y experimentamos ante un hecho y que en último término motivan nuestro comportamiento.

Este principio requiere que estemos familiarizados con nuestros propios sentimientos; con nuestras reacciones ante un hecho imprevisto o habitual; sólo entonces podremos ponernos en el lugar del otro y experimentar en nosotros los sentimientos del otro ante el hecho: comprender sus sentimientos.

Segundo. Una auténtica comprensión del otro a nivel emocional consiste en poder disculparlo. En esta línea la empatía se asienta sobre la base del amor.

- bien entendido que esta actitud no significa que aprobemos los hechos. No debe confundirse comprensión con aprobación. Se trata de disculpar no de aprobar.

- siempre me ha llamado la atención las palabras de Jesús en la Cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

- la actitud empática supone meterse en las circunstancias del otro, en su ignorancia, en sus desviaciones, en sus sentimientos profundos que experimentaría yo también de haber pasado por las mismas circunstancias.

Tercero. No esperemos que los niñ;os o adolescentes digan lo que sienten en el subconsciente o lo que sucede en su interior. Muchos de sus sentimientos son inaccesibles a su capacidad de análisis, por lo que difícilmente los pueden expresar.

- para comprender sus motivaciones profundas, el educador (padre, maestro) debe valerse de respuestas aseverativas que vayan directamente a recabar posibles sentimientos del niñ;o, aquellos que provocaron tal actitud o requerimiento. Por ejemplo: el niñ;o o joven vuelve de la escuela diciendo: "no quiero volver más a esa escuela". Un padre que sólo oye dirá: "pues irás, mal que te pese; es la mejor escuela que hemos encontrado". Y comenzarán los enfados y las incomprensiones.

Un padre que se sabe escuchar responderá aproximadamente así: "estás decepcionado con la escuela. No responde a lo que esperabas". O también: "No es el ambiente que esperabas". Esté el adulto en lo cierto o no, el joven tendrá la impresión de que el adulto le comprende y comenzará un diálogo en el que se esclarecerán los sentimientos que el joven experimenta hacia la escuela. Si los sentimientos son similares a los que ha expresado el adulto asentirá en su apreciación, añadiendo otras circunstancias. Se inicia así una reflexión.

El efecto educativo de la empatía es profundamente esclarecedor: a la persona se le da oportunidad para reflexionar sobre sus reacciones y descubrirá los motivos de sus comportamientos lo que es fundamental para la toma de decisiones responsables.

- las personas que viven bajo intensos sentimientos subconscientes, no pueden pensar racionalmente y hay que ayudarles a descubrir el origen y la causa de sus conductas manifiestas.

Principio básico de la empatía:

" El adulto ha de adentrarse en sí mismo y descubrir los propios sentimientos que experimentaría en las circunstancias en que se encuentra la otra persona".

Después y no menos importante: debe saber expresar estos propios sentimientos, poniéndolos en boca del otro con el fin de que éste los reconozca o en el peor de los casos los niegue pero que de todas formas servirán para entablar un diálogo. "Sientes temor", "te angustia tener que presentarte", "te atormenta su recuerdo" ...

El diálogo enriquecedor comienza con esta actitud empática, es decir por una comunicación de las personas a nivel emocional".

Una respuesta común ante situaciones embarazosas suele ser el socorrido "no lo sé". Se trata de una excusa o de una huida, con frecuencia. Otras veces, es un desconocimiento de los sentimientos. En estos casos la actuación más aconsejables es ofrecer algunas sugerencias desde nuestro punto de vista e invitar al otro a que opine sobre las mismas con un "?qué piensas sobre ello?"

- es fundamental no mostrarse enojado ante la situación no explicada, actitud que el interlocutor advierte en el tono de voz. El miedo a la reacción negativa del otro puede ser motivo para encerrarse en sí mismo y nunca esclarecer las cosas.

La reacción de la persona con actitud empática es siempre acogedora y nunca crítica.